Puedo extrañarte, necesitarte... sin embargo, mi lejanía no es atonjadiza. En algún momento cambiaste tu forma de tratarme y comenzaste como sueles hacerlo con la mayoría de las personas. Tu faceta agresiva es algo de lo que preferiría mantenerme absolutamente ajena. Así también de tu jactancia, al borde de la soberbia.... ese aire de tirano que me impele dejarte.
Sigo cerca, porque pese y por sobre todo, amo ese talante de ángel que sólo en ti encuentro. Cuando te permites ser luz, brillas más que un millón de supernovas. La preeminencia de tu inteligencia no necesita demostración, porque emana por cada uno de tus poros. Para mi eres magia y fuego puro. Quiero ser abrasada por todo su caudal... pero, por favor, no permitas que frente a mí se desborde, ni que el ímpetu de tus tormentas me arrastre. Quiero tu amor y tu paz, quiero ser también la tuya. No me condiciones a tu infierno, porque juro trataré que jamás te roce el mío.
Aún no te has dado cuenta de lo importante que eres para mí, todo lo que me encanta tu compañía, lo mucho que sumas a mi vida, ni el increíble ser humano que eres. No quiero alejarme, pero tampoco saborear y envenenarme en tu ponzoña. Dos personas unidas por un sentimiento recíproco, tienen la necesidad de tratarse a la altura...no permititamos que el infantilismo y la ceguera nos muevan, ni marchiten lo bello que hemos construido, por favor no dejes que se muera...Démosle la oportunidad de ser eterno.
Mírame siempre a los ojos, con las pupilas dilatadas y brillantes, y esa sonrisa libertina mordiéndote los labios. Permite que de tu alma brote y florezca tu faceta más dulce y luminosa, así tal como te recuerdo y te sueño, así como en los momentos en que de verdad te he amado.
viernes, 10 de agosto de 2018
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