domingo, 16 de diciembre de 2018


Atesoro el silencio y necesito su ausencia
escapo tenazmente de los lazos imaginarios que nos unen
Otras preciso su amparo en exceso
Y me entrego a la más dulce de las sumisiones
De vez en cuando quisiera inflamarlo
extinguirlo en furia y borrar su rastro de mis simientes
Lo maldigo en el nombre de esta unión frustrada
De la decadencia del vínculo que nos engarza
Del futuro incierto
De un pacto ilusorio e inexistente
De las promesas que jamás se dijeron.
Pero la idolatría que me atiza
Se muestra perversa, ominosa e irrevocable
Siniestra y flagelante hasta el hastío
Porque el amor cobarde que le prodigo no entiende de olvido
Ya que la admiración y lascivia que genera es inevitable
Y vuelvo a caer en el precipicio de sus ojos profundos
Me pierdo inexorablemente en su mirada
Porque en su sonrisa incomparable se atisba el universo
Y en sus brazos tibios siempre encuentro el consuelo
Y remedio  a todos mis males