Ostentan felicidad, la restriegan en mi cara.
Conquistan con sonrisas ensayadas y cosméticas.
Llevan máscaras falaces, pedrería y lentejuelas.
Adornan su boca vociferando sus emblemas.
Envían señales difusas, envenenadas saetas...
A qué le temen tanto? A quién elevan sus plegarias cuando mi sombra acecha tras su puerta? Cuando llueve sangre y muerte sobre sus cabezas, los azota sin piedad mi vendaval y mi tormenta...
El suelo crepita, estalla, incendia! Ante mi perfume languidecen sus certezas.
Soy quien pone vidrio molido en sus gargantas...
Soy la impía, la sin fe... el espectro que descuartiza tus secretos, asola el porvenir, te agarra firme por el cuello asfixiando la esperanza... quien cubre con su velo fúnebre el sol de tus ventanas.
Soy la que te susurra pesadillas al oído cada noche, tu verdugo y tu sentencia, la misma por la que aún lloras a escondidas y revuelcas.
Me traicionaste, no vivirás para contarlo. Soy tu cadáver, la peste y las tinieblas.
Soy quien dirije la jauría, celebraré bacanales, y le prepararé un festín con tus huesos.
lunes, 25 de diciembre de 2017
Desde el pozo sin fondo de mi inmundicia, hasta el más profundo, bello y sublime deseo de elevación… Así transito, siento y vibro. Avasalladora, intensa, patética, a ratos suave y soleada … Etérea, inolvidable, transitoria y voluble; repudiable, huraña, esquiva y brillante. Y así como el cálido y apacible viento de los otoños sin nombre, eternamente divagando entre lo oscuro y lo divino.
El alcohol me impele a experimentar un mundo tan brillante, bajo y afrodisíaco, como ilusorio. El peligro de beber no radica en las ilusiones pasajeras que percibes, vives y proyectas, sino en las verdades internas que despierta, afloran crecen y se elevan por sí solas de la tierra… Todo aquello el consciente reprime . El beber, hasta al amor más absurdo le da alas. Licor sanador, catártico! Te cuenta de lo infinito y lo mundano, explora y devela lo que gritan tus entrañas, libera todo cuánto extrañas volviéndolo asible. Espantoso y oscuro, al despertar de su embrujo, vuelves a caer en la crudeza de la vida ylos más insondables miedos. Ahora aun más carente y desconsolada… Y te duelen y sangran, te evisceran y matan más que ayer, cada una de tus llagas podridas y deseos imposibles.
Hacen falta más hombres de verdad, porque machitos baratos, insignificantes, hay de sobra! Hombres que se dignen de ser tal, respeten a sus hijos, a sus madres, esposas y amantes. Yo sé que no lo entiendes y tal vez después de ésto llegarás a odiarme. Pero ese desgraciado va a pagar, porque lo que nos hizo, se lo hizo al mundo entero! Yo misma lo arrastraré al infierno... tormentos de soledad, indiferencia y culpa. Escucha atentamente miserable, te voy a ignorar tanto, te humillaré como mereces, no te lanzaré ni siquiera migajas, y haré sangrar tus ojos cuando se te agoten las lágrimas! Y, óyeme bien cobarde, antes que desvanescas en tu lecho postrero, ya voy a haberte cobrado la cuenta, el inmenso dolor, la vida que merecíamos y jamás nos diste bastardo!
Las lágrimas son un arma de sugestión poderosa, no seas burda! No las desperdicies en expresar sentimientos! Jamás inspires lástima! Qué la emoción no te desborde...
El buen llorar es todo un arte, manipular también es parte de la estrategia de guerra, siempre con el corazón en el bolsillo y la mente muy fría.