Desde el pozo sin fondo de mi inmundicia, hasta el más profundo, bello y sublime deseo de elevación… Así transito, siento y vibro. Avasalladora, intensa, patética, a ratos suave y soleada … Etérea, inolvidable, transitoria y voluble; repudiable, huraña, esquiva y brillante. Y así como el cálido y apacible viento de los otoños sin nombre, eternamente divagando entre lo oscuro y lo divino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario