Me atan cadenas, que antes amaba
El precio de éstas alas,
fue destrozarme el corazón.
Porque he sido infiel a mí misma
me he traicionado,
ya tantas veces, durante largos años...
Pese al paso del tiempo, jamás he olvidado,
y me vi obligada a vivir con ello.
Pero en mis ratos de más profunda decepción,
cuando se desata la tormenta y gritan las llagas,
siento que desperdicio mi vida,
a costa de ésta medianía
que jamás me hará otra vez sentir eterna.
Y de vez en cuando
en las noches de luces despiertas,
renazco y vuelvo a ser libre en su mirada,
tomar su mano me hace sentir viva
y con cada uno de sus besos mentirosos
que me saben a infinito,
vuelve a encender la luz de mi alma.
jueves, 8 de febrero de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario