Oscuros ángeles vienen a socorrerme,
en éstos tiempos tan nefastos de angustia y somnolencia.
Me cuentan que el destino está trazado,
y que ya pronto habrán sido pagados mis deslices.
Siento miedo, decepción...
una extraña sensación de incertidumbre me sofoca.
Dejar ésta existencia no es morir,
es volver a empezar
renacer en otra nueva.
No me abandones,
trae contigo el veneno y el antídoto,
cúbreme de rosas escarlata,
abrázame entre pétalos de pasión eterna,
en el momento postrero.
Mi alma abatida llora con ansias
invoca al cielo tu llegada,
excepcional, previsible y perpetuo,
otros tan inalcanzable,
nefasto y quimérico.
Devuélveme la vida que me arrebataste
despiértame otra vez con tu sonrisa inolvidable.
Tráeme pronto de vuelta ese amor marchito y desolado
aquel infame amor,
el mismo que me desespera, enferma y desvela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario