lunes, 29 de enero de 2018

La flama sigue ardiendo,
bajo la superficie de hielo.
Y en el pavimento de prejuicios,
el fuego se alimenta del miedo,
crece y arrasa, aniquila sus tormentos.

Su alma indomable,
es más fuerte que un ejército,
porque a golpes de la infamia,
ha forjado su coraza.

Tubo que  blandir su espada, para convencer al incrédulo.
Incineró cada pesadilla, cada lágrima,
Y con sus propias cenizas, regó el llano durante los inviernos.
Más tarde esparció semillas de estrellas, germinaron sueños, florecieron triunfos y cosecharon éxito.

La tristeza insiste en tocar a mi puerta,
tañendo cascabeles de desolación y muerte.
Por qué justo en éste momento se atreve a oscurecer mi estrella?
Yo tan sólo luchaba por lo que creí que merecía, aquello que gané con sangre y desvelo.
En océanos de llanto se ahoga la esperanza, junto a lo inexorable y la grandeza de lo que no puedo controlar.
Descargando su ira contra mi voluntad y la innegable pequeñez de mi existencia.
Me pisotea y revuelca como a un despojo, arrancando de raiz cualquier atisbo de paz.
Mi mirada al infinito clama perdón y piedad, pero ni siquiera las buenas almas son salvadas del calvario.
Cada quien lleva una cruz tatuada a fuego en su destino, un talismán maligno forjado en el averno.
Raudo se acerca ya el invierno
siento su aroma y desconsuelo.
Viaja rápido colándose por las rendijas,
aquel susurro infunde miedo.
Y aunque parezca imposible, la nieve ya había antes congelado mis eneros.

martes, 23 de enero de 2018

Anoche vino a visitarnos,
Lo supe al ver jugar nuevamente a su hermano.
Dejé libre su espacio de siempre, entre las almohadas,
Y volví a sentir su calidez y ronroneo sobre mi cabeza.
Vino a visitarme, lo sé, porque fuimos y seremos uno.
Bastó sólo mirarnos a los ojos para reconocernos.
Vino a verme y le pedí con amor que se fuera, porque éste mundo de dolor no es para almas tan bellas.
Ya se elevó, espero no me extrañe tanto como yo lo hago.
Lo esperaré, seguiré, para a través de los tiempos volver a encontrarnos.
Que la próxima vez, el Universo le de larga vida y un cuerpo más sano...
Y por favor, lo traiga sin sufrimiento,  directo a mis brazos.
P. H. ❤

domingo, 21 de enero de 2018

Hazme un favor,
ven ésta noche y mátame.
Consúmeme por entero...
Por favor, asegúrate de esconder los restos,
que nada quede de mí, para no andar en boca de gusanos.

Dame la oportunidad de quebrarme, gritar, blasfemar y llorar con desconsuelo...
Ante la crudeza de la vida nadie resulta ileso.
Deja que me rompa por entero, sentirme miserable, revolcarme en el suelo... no me detengas ni me tengas lástima.
No impidas que éste puñal me atraviese el alma por completo.
Necesito sumirme en la oscuridad, perder la consciencia, estar muerta y olvidar, aunque sea por un rato.
Permíteme autoflagelarme, tirar a la basura los recuerdos, poner en espera los sueños...
Incinerar y enterrar este puto corazón, para que por fin deje de doler.
Déjame despertar una mañana cualquiera y volver a amar el sol en mi ventana, cuando ya finalmente, dentro de mí sienta, que ésta horrible tormenta, ha  cesado para siempre.

Estaban borrachos, arreglando el mundo en mi ventana,
un domingo cualquiera a las 6 am.
A ratos extraño esas madrugadas, tal vez  sólo necesito estar ebria, para que la vida me duela un poco menos.

viernes, 19 de enero de 2018

Nos educaron tan mal...
Estamos desprovistos frente al dolor.
Desnudos ante la mirada hostil y la mierda de la vida.
Serenos, aceptando un destino cruel.
Destrozados, sin escape, inmersos en la crudeza de la propia existencia.
Somos hijos de la oscuridad,
no se puede luchar contra la naturaleza.

Cuando ya ha dolido siempre y tanto
Inevitablemente dejas de creer.
Si todo lo que amamos tarde o temprano acaba,
Qué sentido tiene soñar y querer?
Tan insignificantes y limitados, tan malditamente pequeños...
tristemente sólo eso somos.
Ni un atisbo de eternidad se vislumbra, en nuestros sangrantes y fugaces corazones.

Esa temporada las luces de la ciudad se apagaron antes de tiempo,
Faltaron colores y sonrisas en las calles.
Aquellos días, que desde tuve memoria habían sido espléndidos, perdían sentido y moría lentamente la magia.
En esa oportunidad no hubo copas en alto, ni miradas felizmente ebrias.
Sólo dos abrazos sinceros
Esa noche hubo un techo sobre mis hombros, que me impidió ver las estrellas.
Cómo podría ser un buen comienzo, si no pude saborear las emociones
Porque antes, similar peste, ya me había escupido en la cara.
El dolor es agobiante y no encuentro la cura
Pero jamás ocultaré lo que soy
Debo saber en quién puedo confiar, para poder seguir viviendo
No mezclarme con monstruos, nunca más acariciar su infierno.

jueves, 18 de enero de 2018

Las lágrimas son un arma de sugestión poderosa, no seas burda! No las desperdicies en expresar sentimientos! Jamás inspires lástima! Qué la emoción no te desborde...
El buen llorar es todo un arte, manipular también es parte de la estrategia de guerra, siempre con el corazón en el bolsillo y la mente muy fría.

Alma baldía

Hacen falta más hombres de verdad, porque machitos baratos, insignificantes, hay de sobra! Hombres que se dignen de ser tal, respeten a sus hijos, a sus madres, esposas y amantes. Yo sé que no lo entiendes y tal vez después de ésto llegarás a odiarme. Pero ese desgraciado va a pagar, porque lo que nos hizo, se lo hizo al mundo entero! Yo misma lo arrastraré al infierno... tormentos de soledad, indiferencia y culpa. Escucha atentamente miserable, te voy a ignorar tanto, te humillaré como mereces, no te lanzaré ni siquiera migajas, y haré sangrar tus ojos cuando se te agoten las lágrimas! Y, óyeme bien cobarde, antes que desvanescas en tu lecho postrero, ya voy a haberte cobrado la cuenta, el inmenso dolor,  la vida que merecíamos y jamás nos diste bastardo! 

Soy cada vez menos audaz, a medida que abandono la ignorancia.
Me hago frágil, al medir las consecuencias.
Si el miedo me mantiene viva... habrá acaso forma más insulsa de existir?
Si siendo tan joven fui temeraria e impetuosa, qué me impide ahora despertar con violencia del espejismo de la obligatoriedad, de una tranquilidad simulada y cosmética?
Si incluso ahora, mi alma sigue ardiendo con la fuerza y brutalidad de mil volcanes.
Y mi estrella brilla alto, fulgura y explota, con la misma furia y vehemencia de las supernovas de todos los tiempos.

Dejé las aulas, las cermonias vacías que odiaba y la maldita rutina.
Me embarqué en un largo viaje sin retorno, pero con rumbo fijo.
Me sentí aliviada y poderosa, había cambiado mi vida, descubrí mi lugar en el mundo, mi destino.
Desenpolvé mis alas marchitas, había olvidado lo que era soñar y entregué mi alma entera para aliviar el sufrimiento.
Encontré un camino glorioso, una majestuosa cumbre se alzaba ante mi asombro, un arte bello y milenario.
Afilé mis manos, elegí la carne...
Me fundí lentamente en su delicada anatomía,
Y entre pieles raídas y huesos rotos, encontré perfección, curé el dolor.
Adquirí el don de la sanación.
Pero no hay placer sin tormento, ni cura sin aflicción.
Bailando con la muerte, desafiándo su poder, rehuyendo de sus garras, era alto el precio que exigía pagar.
Cerré mis ojos, para que no brotaran lágrimas,
Apreté fuerte mi corazón para que no sangrara y me hiciera el favor de dejar de latir.
Y en un grito desesperado, desde mis vísceras, recordé quien soy, lo inmensamente frágil e insignificante que soy, ante los designios y el orden primigenio de la naturaleza, y la compleja mecánica del universo.
No hay gloria, ni salvación...
Aunque luchemos, de nuestra existencia no quedarán siquiera atisbos.
Cuando se extinga para siempre la llama que da vida a ésta superflua historia, y a mi miserable y lábil complexión.

Cuando el alma abandona el cuerpo, emana el último suspiro.
Y la mirada póstuma cristalizada en sus pupilas, recibiendo la eternidad.
Cuando el espíritu se eleva al otro plano, y me abandonas para no volver.
Hubiese querido acabara también mi miseria... Y en tu instante final, volar contigo.

Todo muere,
se marchita,
se extingue, estalla.
No es más que cenizas al viento.
Y así como tanto duele y cala
En un instante pasa
Y nuevamente estamos listos, para volver a empezar a sufrir.

La profundidad de ciertos espíritus, jamás se allega al egoísmo, inmadurez ni soberbia, de corazones pobres, bajos y mezquinos. Los primeros buscan elevarse, fundiéndose en la sabiduría de almas indómitas, nobles, majestuosas y extraordinarias.

jueves, 11 de enero de 2018

Lentes oscuros, bastante maquillaje, y el infaltable perfume que le hacía recordarla.
Aparentaban no saberlo, pero tanto él como ella, necesitaban un amante.
Tratan de evadirse, muchas veces no se hablan, para que nadie vislumbre la complicidad que los delata. Sin embargo, se confiesan todo, en sólo una mirada.
Ellos son fuego, y su encuentro el oxígeno que alimenta la flama. A veces se ignoran y otras cuantas se aman. Dos almas indómitas en la búsqueda, dos seres con la vida destrozada. Violentos, impetuosos, combativos, ambiciosos y sobretodo mal amados. Tomados de la mano, esperan tocar el cielo, hacer suyo el éxito y destruir a quien se atreva a oponerse. Ambos tan emotivos y a la vez tan fuertes, juntos son indestructibles. Unidos son mucho más que la suma de sus partes. Son un volcán en erupción, incandescentes, van arrasando todo a su paso, como un implacable caudal de lava, que brota desde lo profundo de sus entrañas.

Líberame de ésta terrible angustia
Mirar al pasado me sumerge en la desgracia
Cada humillación se hace patente
Y vuelve a mi cada lágrima, cada noche infausta, cada vela consumida al costado de mi cama.
Días baldíos, senderos de espinas, caminaba descalza
Me abandonó todo cuanto amaba
Al borde del precipicio me consolaba
El cabó mi tumba, fue mi castigo
Quise morir entre sus brazos, fue infinito, mejor amigo, amante y alma gemela
Pero se fue una tarde para no volver,
caminó en la oscuridad, y nunca más pude volver a creer en algo
Me maldijo acaso? Deseó mi muerte? Porque jamás volví a sentir algo más que culpa
Porque en lugar de su espalda, abracé una botella
Y en vez de sus besos, mi boca se llenó de humo, suplicio y gritos desesperados
Porque días antes construía futuro, abría ventanas... concretaba sueños
Para luego perderlo todo cuando de golpe me negó su amor y sonrisa
Me llevó a la miseria, llenó mi dormitorio de miedo y cadáveres
Pisoteó mi nombre, cuestionó mi probidad y cordura
Se ensañó con mi imagen y rompió una a una cada promesa, para más tarde, sumergirme en el olvido, guardarme en la caja donde oculta todas sus frustraciones y fracasos, aquello que le queda grande, todo poder superior a sí mismo.

sábado, 6 de enero de 2018

Nunca fueron capaces, jamás tuvieron un segundo de paz ni calma, y su maldito descontrol, me pesa, pena y destroza la existencia. No se me permitió ser sana, vivir mi vida... y siguen atormentándome, pese a ya no tenerlos cerca. Pero, cada noche, retuercen mi espíritu, me llenan de culpa, me responzabilizan por todos sus errores y fracasos y clavan a mi alma con añejos dolores. Tiempos pasados de miedo inconfesable, caos, pérdida, abandono... Océanos de lágrimas, suicidio, insultos y profundo desamor. Cómo que las palabras no marcan? Acaso el desprecio no mata? Son como puñales! Heridas abiertas y podridas! Eso son para mí! Qué hicieron conmigo, que no puedo volver a empezar, perdonarme, y ni siquiera soñar con olvidar.