sábado, 6 de enero de 2018

Nunca fueron capaces, jamás tuvieron un segundo de paz ni calma, y su maldito descontrol, me pesa, pena y destroza la existencia. No se me permitió ser sana, vivir mi vida... y siguen atormentándome, pese a ya no tenerlos cerca. Pero, cada noche, retuercen mi espíritu, me llenan de culpa, me responzabilizan por todos sus errores y fracasos y clavan a mi alma con añejos dolores. Tiempos pasados de miedo inconfesable, caos, pérdida, abandono... Océanos de lágrimas, suicidio, insultos y profundo desamor. Cómo que las palabras no marcan? Acaso el desprecio no mata? Son como puñales! Heridas abiertas y podridas! Eso son para mí! Qué hicieron conmigo, que no puedo volver a empezar, perdonarme, y ni siquiera soñar con olvidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario