jueves, 18 de enero de 2018

Soy cada vez menos audaz, a medida que abandono la ignorancia.
Me hago frágil, al medir las consecuencias.
Si el miedo me mantiene viva... habrá acaso forma más insulsa de existir?
Si siendo tan joven fui temeraria e impetuosa, qué me impide ahora despertar con violencia del espejismo de la obligatoriedad, de una tranquilidad simulada y cosmética?
Si incluso ahora, mi alma sigue ardiendo con la fuerza y brutalidad de mil volcanes.
Y mi estrella brilla alto, fulgura y explota, con la misma furia y vehemencia de las supernovas de todos los tiempos.

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