Dame la oportunidad de quebrarme, gritar, blasfemar y llorar con desconsuelo...
Ante la crudeza de la vida nadie resulta ileso.
Deja que me rompa por entero, sentirme miserable, revolcarme en el suelo... no me detengas ni me tengas lástima.
No impidas que éste puñal me atraviese el alma por completo.
Necesito sumirme en la oscuridad, perder la consciencia, estar muerta y olvidar, aunque sea por un rato.
Permíteme autoflagelarme, tirar a la basura los recuerdos, poner en espera los sueños...
Incinerar y enterrar este puto corazón, para que por fin deje de doler.
Déjame despertar una mañana cualquiera y volver a amar el sol en mi ventana, cuando ya finalmente, dentro de mí sienta, que ésta horrible tormenta, ha cesado para siempre.
domingo, 21 de enero de 2018
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