Hacen falta más hombres de verdad, porque machitos baratos, insignificantes, hay de sobra! Hombres que se dignen de ser tal, respeten a sus hijos, a sus madres, esposas y amantes. Yo sé que no lo entiendes y tal vez después de ésto llegarás a odiarme. Pero ese desgraciado va a pagar, porque lo que nos hizo, se lo hizo al mundo entero! Yo misma lo arrastraré al infierno... tormentos de soledad, indiferencia y culpa. Escucha atentamente miserable, te voy a ignorar tanto, te humillaré como mereces, no te lanzaré ni siquiera migajas, y haré sangrar tus ojos cuando se te agoten las lágrimas! Y, óyeme bien cobarde, antes que desvanescas en tu lecho postrero, ya voy a haberte cobrado la cuenta, el inmenso dolor, la vida que merecíamos y jamás nos diste bastardo!
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