lunes, 29 de enero de 2018

La flama sigue ardiendo,
bajo la superficie de hielo.
Y en el pavimento de prejuicios,
el fuego se alimenta del miedo,
crece y arrasa, aniquila sus tormentos.

Su alma indomable,
es más fuerte que un ejército,
porque a golpes de la infamia,
ha forjado su coraza.

Tubo que  blandir su espada, para convencer al incrédulo.
Incineró cada pesadilla, cada lágrima,
Y con sus propias cenizas, regó el llano durante los inviernos.
Más tarde esparció semillas de estrellas, germinaron sueños, florecieron triunfos y cosecharon éxito.

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